Editorial: Lectura y síndrome de Down
Editorial: Lectura y síndrome de Down
Durante muchos años y hasta fechas relativamente recientes, se estimó que las personas con síndrome de Down no estaban capacitadas para acceder a la lectura y la escritura comprensivas, al ser consideradas a lo sumo entrenables para hábitos de autonomía básica y no educables en contenidos académicos. Esta apreciación, injustificada y falsa, produjo un círculo vicioso de difícil ruptura: si no podían aprender no se les enseñaba y, como no se les enseñaba, no aprendían.
Fue preciso que varias personas en diferentes lugares del mundo, concretamente en España, Inglaterra y Estados Unidos, y casi de forma simultánea en los años 80 del pasado siglo, dudasen del anterior aserto y comenzasen a aplicar métodos de enseñanza, demostrando que podían aprender y llegar a ser buenos lectores. A partir de ahí se fue generalizando en todo el mundo la enseñanza de la lectura y la escritura a niños con síndrome de Down, lo que produjo avances progresivos e imparables.
Esta realidad cambió radicalmente y para siempre la actitud y perspectivas educativas respecto a estas personas. Se ha de tener en cuenta que la posibilidad de que las personas con síndrome de Down puedan acceder al código lector supone un paso real, pero también simbólico, en la concepción de esta discapacidad, pues abre un horizonte nuevo en sus potencialidades educativas y en el acceso a la cultura.
En la actualidad se puede afirmar con convicción que una amplia mayoría de los niños con síndrome de Down pueden llegar a leer de forma comprensiva y adquirir un nivel lector suficiente para manejarse con soltura en su vida cotidiana, si se utilizan programas adaptados a sus peculiaridades de aprendizaje, como el que aparece en nuestra sección de libros online (*). De hecho, son muchos los niños y jóvenes que utilizan habitualmente la lectura y la escritura para entretenerse, comunicarse, recibir información y aprender.
No obstante, el proceso de enseñanza es arduo, y requiere de tiempo, constancia y paciencia, por lo que, al trabajo profesional de los maestros, es preciso que se sume la labor desarrollada por las familias en casa, para reforzar y consolidar lo que en la escuela aprenden. El premio, en forma de adquisición de la destreza lectora, merece la pena, pues les va a permitir acceder a la actualidad, a través de la lectura del periódico y las noticias; al ocio, por medio de cuentos y novelas; a las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), con todas sus potencialidades; al estudio y la formación; e incluso al mundo laboral, donde la capacidad lectora es una habilidad muy útil y valorada.
Los artículos profesionales de este mes abordan un interesante enfoque para el logro de la habilidad lectora: la lectura compartida. Por un lado, en diadas entre jóvenes con síndrome de Down y jóvenes universitarios sin discapacidad. Y, por otro, en casa, mostrándonos una forma cercana y sencilla de motivar a los niños para acceder a la destreza lectora. El resumen del mes también abunda en el fomento de la lectura compartida.
Y todo ello, complementado con una selección de libros infantiles sobre síndrome de Down, que sirven tanto para animarlos a leer, como para que se conozcan mejor a sí mismos y acepten su condición con mayor naturalidad.
Y como colofón, en este número monográfico de la Revista Virtual de julio dedicado a la lectura, les presentamos la publicación en la sección de libros online de nuestro Canal del titulado “Érase una vez el síndrome de Down”, que estará disponible de manera libre a partir de ahora para quien quiera descargarlo.
(*) Síndrome de Down: Lectura y escritura
Consultar el libro online




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