El aborto puede ser un acto d eamor
- Carolina Rdez
- Autor del tema
15 años 2 meses antes #49698
por Carolina Rdez
El aborto puede ser un acto de amor. Publicado por Carolina Rdez
Eso fue lo que les dijo esta "doctora" (Patricia Grether) a mi hermano y cuñada cuando nacio mi sobri. Y lo peor de todo es que ahora buscando de nueva cuenta un genetista , di con este artículo (sencillamente creo que los humanos hemos perdido el suelo al querer tomar un lugar parecido al de Dios).
“Un aborto puede ser un acto de amor”
Así lo expresó la genetista Patricia Grether, especialista en la detección de problemas genéticos y cromosómicos durante la gestación.
Si una mujer tiene conocimiento de que el hijo en gestación no sobrevivirá luego de su nacimiento o tiene una malformación congénita que limitará su calidad de vida, una mujer tiene el derecho, y “por amor”, pude decidir interrumpir legalmente su embarazo. Así lo señaló Patricia Grether González, médica especialista en diagnóstico genético e integrante del Colegio de Bioética, durante la presentación del Cuaderno para el Debate El diagnóstico prenatal y el aborto, escrito por ella misma.
En este sentido mencionó que el diagnóstico que le permite a una mujer conocer la salud de su hijo por nacer, sobre el padecimiento, respecto a las posibilidades de tratamiento pre natal y post natal, así como para definir el parto óptimo (cesárea, natural, prematuro, etc), se convierte en una herramienta indispensable para darle a la madre una opción para decidir lo que considera mejor para el feto, para su núcleo familiar y para ella misma.
Así, ante la disyuntiva de continuar con un embarazo deseado y querido, las mujeres pueden determinar continuar con él apoyar a sus hijos a pesar de las dificultades vitales, no obstante, “también tienen derecho a tener un hijo sano”, agregó.
Grether González explicó que, a pesar de que son 13 los estados de la República que estipulan en su legislación el derecho de una mujer a abortar por malformaciones congénitas del producto, en muchos casos los doctores y las pacientes prefieren mantener el procedimiento en secreto, pues ambas partes temen al estigma social.
Al respecto, convocó a las organizaciones civiles a exigir, no sólo la homologación de las leyes para que en todas las entidades del país se pueda acceder a este procedimiento, sino que incidan en las normas legales ya establecidas para que se generen por escrito y legalmente los lineamientos correspondientes.
Editado por el Grupo de Información en Reproducción Elegida y presentado por la Alianza Nacional por el Derecho a Decidir (andar) en la Universidad Autónoma Metropolitana – Unidad Xochimilco, el texto fue comentado también por Blanca Rico médica consultora independiente en salud y género, y en salud sexual y reproductiva, e integrante del Grupo Promotor de andar, así como Rosario Cárdenas, coordinadora de la Maestría en Población y Salud, Universidad Autónoma Metropolitana – Unidad Xochimilco.
Por su parte, Debora Diniz, antropóloga, profesora de Bioética de la Universidad de Brasilia, e integrante del Instituto de Bioética, Derechos Humanos y Género, presentó el video La historia de Severina, sobre un caso verídico de anencefalia en Brasil, en el qué una mujer es impedida, en un principio, por el poder judicial del país sudamericano, a interrumpir su embarazo a pesar de que el producto no sobrevivirá al parto.
“Un aborto puede ser un acto de amor”
Así lo expresó la genetista Patricia Grether, especialista en la detección de problemas genéticos y cromosómicos durante la gestación.
Si una mujer tiene conocimiento de que el hijo en gestación no sobrevivirá luego de su nacimiento o tiene una malformación congénita que limitará su calidad de vida, una mujer tiene el derecho, y “por amor”, pude decidir interrumpir legalmente su embarazo. Así lo señaló Patricia Grether González, médica especialista en diagnóstico genético e integrante del Colegio de Bioética, durante la presentación del Cuaderno para el Debate El diagnóstico prenatal y el aborto, escrito por ella misma.
En este sentido mencionó que el diagnóstico que le permite a una mujer conocer la salud de su hijo por nacer, sobre el padecimiento, respecto a las posibilidades de tratamiento pre natal y post natal, así como para definir el parto óptimo (cesárea, natural, prematuro, etc), se convierte en una herramienta indispensable para darle a la madre una opción para decidir lo que considera mejor para el feto, para su núcleo familiar y para ella misma.
Así, ante la disyuntiva de continuar con un embarazo deseado y querido, las mujeres pueden determinar continuar con él apoyar a sus hijos a pesar de las dificultades vitales, no obstante, “también tienen derecho a tener un hijo sano”, agregó.
Grether González explicó que, a pesar de que son 13 los estados de la República que estipulan en su legislación el derecho de una mujer a abortar por malformaciones congénitas del producto, en muchos casos los doctores y las pacientes prefieren mantener el procedimiento en secreto, pues ambas partes temen al estigma social.
Al respecto, convocó a las organizaciones civiles a exigir, no sólo la homologación de las leyes para que en todas las entidades del país se pueda acceder a este procedimiento, sino que incidan en las normas legales ya establecidas para que se generen por escrito y legalmente los lineamientos correspondientes.
Editado por el Grupo de Información en Reproducción Elegida y presentado por la Alianza Nacional por el Derecho a Decidir (andar) en la Universidad Autónoma Metropolitana – Unidad Xochimilco, el texto fue comentado también por Blanca Rico médica consultora independiente en salud y género, y en salud sexual y reproductiva, e integrante del Grupo Promotor de andar, así como Rosario Cárdenas, coordinadora de la Maestría en Población y Salud, Universidad Autónoma Metropolitana – Unidad Xochimilco.
Por su parte, Debora Diniz, antropóloga, profesora de Bioética de la Universidad de Brasilia, e integrante del Instituto de Bioética, Derechos Humanos y Género, presentó el video La historia de Severina, sobre un caso verídico de anencefalia en Brasil, en el qué una mujer es impedida, en un principio, por el poder judicial del país sudamericano, a interrumpir su embarazo a pesar de que el producto no sobrevivirá al parto.



