Evaluación de aprendizajes sobre sostenibilidad en alumnos con síndrome de Down
Evaluación de aprendizajes sobre sostenibilidad en alumnos con síndrome de Down
Arranz Barcenilla, C., Gutiérrez González, S., Saiz Manzanares, M.C., Alameda Cuenca-Romero, L. & Vandekerkhof, S. (2023). Assessment of Learning about Sustainability in students with Down Syndrome. International Journal of Learning, Teaching and Educational Research, 22(10), 79-92. https://doi.org/10.26803/ijlter.22.10.5
Introducción
Las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) han provocado una revolución integrándose y promoviendo cambios en todos los ámbitos de nuestra sociedad. Estas técnicas se están utilizando en todos los campos incluido el educativo, donde son un complemento a los medios didácticos tradicionales (Ortiz & Manzano, 2013; Sosa & Berrocoso, 2020).
La escuela tiene una responsabilidad y es la de ofrecer una educación de calidad, desarrollando al máximo las potencialidades de cada persona. Para ello, debe adaptarse a esta sociedad cambiante y a su vez, a las necesidades de cada individuo permitiendo su desarrollo personal pleno (Pazos et al., 2015).
Las tecnologías de la información y la comunicación (TICs) se presentan como motor de cambio e innovación educativa. Estas transformaciones están permitiendo nuevas posibilidades que favorecen entornos comprensibles y flexibles para desarrollar al máximo las capacidades de todos los alumnos (Chalarca et al., 2016; Morilla, 2012). Constituyen una fuente de recursos que facilitan el proceso de enseñanza-aprendizaje, desde el acceso y adquisición del conocimiento al desarrollo de habilidades y destrezas o el fomento de actitudes y valores. Estos nuevos recursos y sus alternativas son los que proporcionan a las personas con discapacidad intelectual diferentes formas de afrontar su aprendizaje permitiendo adaptarse mejor a sus características y a sus necesidades educativas (Hernández et al., 2020). De ahí la creación de una plataforma virtual de aprendizaje (VLE) para personas con síndrome de Down para abordar la inminente necesidad de atención y cuidado a nuestro medio ambiente y fomentar la adquisición de unos hábitos para promover y hacer efectivo el concepto de sostenibilidad y facilitar la concienciación sobre nuevos materiales de construcción. Dicha VLE se ha creado dentro del programa Erasmus+ en el proyecto “SUSKIDS Capacitando a los profesionales y a las familias para transferir conocimientos y habilidades sobre sostenibilidad a las personas con síndrome de Down”. Esta herramienta contribuye al abordaje de la sostenibilidad medioambiental a través de una metodología activa y participativa centrada en los estudiantes.
Dentro de la práctica pedagógica es vital la evaluación, parte primordial para alcanzar una educación de calidad. Una herramienta que nos proporciona información y datos significativos para la mejora educativa (Ibáñez, 2020; Jurado-de-los-Santos et al., 2021).
La interpretación de los resultados, así como la comprensión y uso de la evaluación son vitales. Nos permitirán constatar el aprendizaje del alumno y a la vez dirigir de manera adecuada el proceso de enseñanza - aprendizaje con el fin de conseguir los objetivos propuestos (Moretta, 2016). La evaluación va más allá de comprobar un resultado o la adquisición de conocimientos, debe estar dirigida a conocer el desarrollo de habilidades, destrezas, procedimientos, actitudes y valores en los alumnos. Así pues, para que la evaluación sea efectiva es preciso atender tanto al contexto como a los recursos diseñados para realizarla teniendo en cuenta las características de los alumnos y su manera de abordar el aprendizaje (Ibañez, 2020; Moretta, 2016). Los docentes como agentes implicados deben conocer y estar preparados para diseñar y desarrollar la evaluación utilizando metodologías acordes a los alumnos para que puedan éstos mostrar las capacidades desarrolladas (Deneen & Brown, 2016), diferentes modos de abordar el aprendizaje exigen diferentes maneras de presentar la evaluación (Anijovich & Cappelleti, 2017). Aunque en este artículo nos centraremos en la evaluación del alumno es preciso reconocer la evaluación como un término complejo, un sistema interrelacionado, no limitado a la evaluación del alumno, sino a la de todos los implicados del proceso de enseñanza – aprendizaje, cuyas concepciones y actuaciones repercuten directamente en el sistema (Deneen & Brown, 2016; Santos, 2017), así como al propio proceso en sí mismo.
El presente artículo recoge las orientaciones de tres grupos de expertos del ámbito de educación de personas con discapacidad y también, concretamente de educación de personas con síndrome de Down, de Irlanda, Bélgica y España. Dichas orientaciones pretenden dar respuesta a las siguientes preguntas de investigación:
- ¿Cuáles son los aspectos recopilados para tener en cuenta con respecto a la evaluación de alumnos con síndrome de Down y qué calificación les dan a dichos aspectos los expertos?
- ¿Cuáles son las directrices generales sobre evaluación que establecen en consenso los expertos de los tres países y qué puntuación le dan a cada una de ellas?
- ¿Qué opiniones les suscitan los diferentes aspectos sobre evaluación de alumnos con síndrome de Down como expertos en materia educativa?
- ¿Qué opinión tiene los expertos sobre el portfolio de aprendizaje como método de evaluación?
- ¿Qué método de evaluación proponen utilizar para los materiales y contenidos sobre sostenibilidad diseñados para alumnos con síndrome de Down?
Metodología
Después del desarrollo de los materiales de aprendizaje y el establecimiento de los objetivos es preciso asegurarse de que los materiales son los adecuados para favorecer la adquisición de las habilidades sostenibles, por lo que se necesitan métodos de evaluación para conocer el proceso de aprendizaje de los alumnos y poder evaluar el grado de logro de los objetivos marcados. Para establecer unos métodos de evaluación apropiados se han seguido distintas actuaciones.
Primero, mediante la búsqueda de literatura de casos y otras fuentes de información se ha indagado sobre métodos y casos de evaluación desde múltiples perspectivas. La evaluación en educación implica recopilar, interpretar y utilizar información sobre los procesos y resultados del aprendizaje. Dada su complejidad se ha adoptado una perspectiva amplia que tenga en cuenta a los alumnos con síndrome de Down, la sostenibilidad y la educación inclusiva. En segundo lugar, se han tenido en cuenta las aportaciones de expertos sobre los aspectos y métodos de evaluación, a través de una discusión de grupo focal. En tercer lugar, se han propuesto directrices integrales basadas en los pasos anteriores y la validación de expertos. Esto se ha realizado de manera estructurada e interactiva mediante el método Delphi. Una técnica de pronóstico sistemática para recopilar información de expertos en una materia y llegar a un consenso (Cruz & Rúa, 2018; López-Gómez, 2018; Rowe & Wright, 1999).
Tras la revisión bibliográfica ejecutada por los distintos grupos de expertos se realizó el estudio Delphi para validar las pautas de evaluación. La primera ronda del estudio consistió en una recopilación de opiniones de expertos. La segunda fue una encuesta complementada con las aportaciones del grupo de discusión acerca de las pautas de evaluación propuestas para proporcionar retroalimentación y llegar al consenso de expertos.
Cada país organizó su grupo de expertos en materia de educación, con 5 miembros en el caso de Bélgica y España y 4 miembros en Irlanda, para discutir diversos aspectos relativos a la evaluación, desde estándares y métodos de evaluación a formas apropiadas de evaluación en la VLE con respecto a su adaptación a los alumnos con síndrome de Down.
Debido al momento contextual en que tuvo lugar con la Covid-19 Los encuentros se realizaron online. Previo a las reuniones, los tres grupos contaron con una presentación del proyecto con sus objetivos, los contenidos, metodología y herramientas planteadas para la consecución de los objetivos.
En la primera ronda de validación, la información aportada por los expertos de los tres países participantes se utilizó para crear un borrador de directrices de evaluación. En la segunda ronda de validación, todos los expertos recibieron el borrador y completaron una encuesta en línea con las pautas de evaluación propuestas para valorar el grado de importancia según su criterio. De esta manera se evaluó el consenso de los expertos. Junto a la encuesta se solicitaron comentarios generales sobre las directrices y el uso de un registro de aprendizaje como método de evaluación, obteniendo una retroalimentación tanto cuantitativa como cualitativa.
Resultados
Las personas con síndrome de Down muestran un estilo de aprendizaje más o menos característico, salvando las particularidades individuales (Balasong, 2022; Faragher et al., 2020; Van Hooste et al., 2008), lo que nos ofrece una guía sobre el modo de afrontar su proceso educativo con el fin de procurar una educación significativa y de calidad (Faragher & Clarke, 2013; Grieco et al., 2015). Por lo tanto, la evaluación, como parte integrante del proceso de enseñanza - aprendizaje debe estar orientada según ese estilo de aprendizaje de los alumnos para poder captar y permitir a los alumnos demostrar los conocimientos y habilidades adquiridos y desarrollados. Son visuales y requieren aprendizaje explícito (Basten et al., 2018; Ruiz, 2012), por lo tanto, la evaluación puede aprovechar el uso de imágenes, dibujos o claves visuales lo suficientemente grandes y claras. Precisan más tiempo para el aprendizaje y lo necesitarán también para la evaluación, de manera que el aprendizaje puede ir acompañado de una evaluación continua y secuenciada en pequeños pasos u objetivos (Ruiz, 2012). En general, los profesores afrontan la evaluación combinando diferentes métodos, cuestionar, observar y recopilar muestras de trabajo (Faragher et al., 2020). Es recomendable intentar aplicar y trasladar a su entorno próximo los aprendizajes para consolidarlos fuera y fomentar la generalización (Moreira, 2017). Otro punto a tener en cuenta sería su capacidad de aprender por imitación y, por lo tanto, valorar los modelos a seguir en el aprendizaje, dentro y fuera del aula (Almendra & Elvas, 2020; Angulo et al., 2008).
La educación para el Desarrollo Sostenible (EDS) o educación ambiental tiene como objetivo sensibilizar, potenciar conocimientos, habilidades y actitudes positivas sostenibles. Se deben crear oportunidades para dicho objetivo y proporcionar modelos y actividades para aumentar las competencias de sostenibilidad (Chawla & Cushing, 2007; Díaz-Salazar, 2020; Mínguez, 2021; UNESCO, 2017). La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) propone, junto a objetivos de aprendizaje y actividades, la evaluación de resultados del aprendizaje de la EDS y los cuales pueden actuar como guía y punto de partida para evaluar la sostenibilidad. La UNESCO recomienda alinear el método de evaluación con los objetivos y las prácticas de enseñanza – aprendizaje y utilizar una variedad de métodos (UNESCO, 2017). Estos métodos deben ir más allá de la evaluación tradicional y abarcar métodos más reflexivos y basados en el desempeño (Klein et al., 2021), por ejemplo, la retroalimentación de los profesores y compañeros y la autoevaluación, para capacitar al alumno a que controle su propio aprendizaje e identifique posibilidades de mejora (Anijovich & Cappelletti, 2017; Santos, 2017).
La evaluación debería facilitar la inclusión. La evaluación inclusiva es un enfoque de la evaluación en entornos generales diseñada para promover el aprendizaje, participación e inclusión de todos los alumnos en la medida de lo posible. Al igual que se adapta el resto de los elementos del proceso de enseñanza – aprendizaje, la evaluación estará abierta a las adaptaciones apropiadas para responder a las discapacidades que presenten los alumnos, lo que no equivale a reducir el nivel de exigencia sino adecuarlo al nivel de logro individual (Lormendez & Cano, 2020). El contenido de la evaluación deberá contemplar la autoestima y bienestar general de los alumnos para lograr un enfoque inclusivo (National Council for Curriculum an Assessment (NCCA), 2017). La evaluación debe servir para mejorar el aprendizaje y avanzar, por lo que debe mostrar el progreso y las formas en que el alumno puede mejorar. Buscar y generar ejemplos de logros positivos refuerza la autoestima y motiva a los alumnos a enfrentarse a los retos presentados (Anijovich & Cappelletti, 2017).
Las encuestas fueron completadas por 8 de los 14 expertos. Los resultados de los diferentes países se han tomado en conjunto. En primer lugar, la Figura 1 recoge los aspectos que han tomado en consideración los expertos con respecto a la evaluación de alumnos con síndrome de Down y el grado de importancia de las directrices propuestas derivadas de la investigación sistemática. Todos los expertos calificaron tres principios clave como los más importantes con una calificación máxima de 3: “Mantener altas expectativas para cada estudiante y proporcionar un desafío adecuado”, “Todas las políticas y procedimientos de evaluación deben apoyar y mejorar la participación e inclusión de todos los alumnos” y “Permitir al estudiante supervisar su propio proceso de aprendizaje mediante la retroalimentación de los profesores, los compañeros y ellos mismos”. Los expertos señalaron que proporcionar pruebas de aprendizaje de diversas maneras puede ser una opción, pero no debe ser una obligación para el alumno y que el profesor debe tener autonomía para decidir cuál es el mejor método de evaluación, así como los conocimientos, habilidades y destrezas que requiere cada alumno en función de sus características individuales.

Figura 1: Consenso de expertos sobre las directrices de evaluación basadas en evidencias
En segundo lugar, se presentan las directrices propuestas a partir de las aportaciones de los expertos y el grado de importancia (ver Figura 2). La mayoría de los expertos consideraron las directrices de evaluación entre importantes y muy importantes. El mayor consenso obtenido entre los expertos fue sobre una evaluación variada y diversa. Uno de los expertos señaló que, cuando se quiere trabajar hacia la igualdad de oportunidades educativas, el diseño universal de la evaluación es muy importante, porque de esta manera, incluso los alumnos con más dificultades de aprendizaje pueden participar en clase con las mismas oportunidades que el resto (Lindner & Schwab, 2020). Otro experto aconsejó incluir una evaluación práctica para verificar la comprensión e interiorización real del conocimiento, al igual que se pueda comprobar el desarrollo y adquisición de habilidades y destrezas.

Figura 2: Consenso de expertos sobre las directrices de evaluación
Los expertos también dieron su opinión general sobre las pautas de evaluación. Varios de ellos consideraron que las directrices están claramente definidas y son oportunas y útiles en este ámbito de la discapacidad. Sin embargo, uno de los expertos afirmó que las directrices podrían estar más orientadas a los objetivos, puesto que es importante conocerlos para poder adaptar la evaluación a los mismos. Otro, confirmó la claridad de las directrices y que invitan a ponerlas en práctica, están basadas en evidencias y son reconocibles para los profesionales que también trabajen con conocimientos científicos y que tienen un enfoque de investigación de la práctica en el aula. Los expertos parecen estar de acuerdo en que las directrices son fáciles de entender y dan lugar a la colaboración y la reflexión.
Por último, se preguntó a los expertos su opinión sobre el portfolio de aprendizaje como método de evaluación. El portfolio de aprendizaje es un sistema de aprendizaje y de evaluación que permite recoger un conjunto de evidencias del proceso de aprendizaje y de lo aprendido como resultado de diferentes actividades realizadas por el alumno, muestra las habilidades y conocimientos que se tienen. Puede conformarse con variedad de formatos, como fotografías, videos, diseños, textos escritos, audios, etc. Según los expertos se considera una forma adecuada e interesante de evaluación, además, de un recurso oportuno de capacitar a los alumnos para supervisar y reflexionar sobre su propio proceso de aprendizaje (Sartor et al., 2022). Los expertos señalaron que cuando se utiliza este tipo de método de registro de aprendizaje hay que prestar atención a la definición del objetivo para garantizar su utilización según los intereses marcados (Romero et al., 2018) y, como ya hemos mencionado anteriormente en la descripción del portfolio, es necesario tener en cuenta el formato de presentación, ya que debe ajustarse a las necesidades y posibilidades del destinatario, por ejemplo, sólo por escrito o incorporando trabajos digitales, la medida en que se proporciona o no una plantilla y una estructura como modelo. Según ellos, el portfolio puede ser indicativo e informativo del proceso de aprendizaje del alumno y puede mostrar competencias personales en forma de dificultades y fortalezas que ayudarán al profesor a ajustar el apoyo de manera más eficaz. Uno de los expertos considera que es necesario utilizar diversos métodos de evaluación para comprobar la adquisición de conocimientos y habilidades.
Como resultado final de las pautas anteriores se puede derivar un método de evaluación para los materiales y contenidos de aprendizaje sobre sostenibilidad desarrollados en el proyecto SUSKIDS. Lo que aquí se presenta es una sugerencia que puede servir como base para trabajar de acuerdo con las pautas descritas con anterioridad.
El método de evaluación siempre debe provenir de las habilidades del alumno en primer lugar y estar sujeto a la libertad de elección y acción del profesor o profesional supervisor (Yepes & Gutiérrez, 2022).
Se propone un registro de aprendizaje o portfolio, instrumento de evaluación formativa de seguimiento, planificada e intencionada de la experiencia de aprendizaje de los alumnos (NCCA, 2017). Contiene información sobre lo que el alumno está aprendiendo y cómo lo está aprendiendo. El registro es un medio para que el alumno reflexione sobre su aprendizaje y debe permitir un diálogo entre el alumno y el profesor (NCCA, 2017).
El formato del portfolio depende de la elección del alumno y del profesor. Se sugiere que sea sostenible, por ejemplo, evitar imprimir demasiado papel y así que se ajuste a los principios de sostenibilidad del proyecto. También se alienta a combinar múltiples formatos, fotos, videos, informes escritos, dibujos, etc., para logar una imagen amplia del proceso de aprendizaje y las habilidades de los alumnos desde varias perspectivas pudiendo valorarle en otros aspectos transversales, como la competencia digital.
El contenido del registro depende de que el alumno lo complete, pero los profesores pueden proporcionar una estructura o modelo sobre qué aspectos tendrá el registro y qué debe contener, indicaciones o guías específicas o preguntas reflexivas. Referente al ofrecer este tipo de apoyos no se debe olvidar que demasiadas pautas pueden obstaculizar la creatividad del alumno. Una alternativa es facilitar un número limitado de preguntas entra las que el alumno puede elegir para responder y/o desarrollar. Se puede contener un mensaje inicial del tipo “Trabajo del que estoy orgulloso” para motivar al alumno en la recogida de muestras de sus éxitos. Los profesores pueden optar por definir ejemplos de qué trabajo debe o puede incluir el alumno de acuerdo con los objetivos de aprendizaje, por ejemplo: hacer una foto de un objeto o describir el material utilizado en la elaboración de un diseño, describir lo que recicla, ….
Un método de evaluación para el portfolio puede ser comparar las evidencias recopiladas en el registro de aprendizaje con los objetivos iniciales propuestos. La evaluación debe versar sobre el proceso de crecimiento y reflejar el grado en que se logran los objetivos de aprendizaje.
Conclusión y Discusión
Lograr una educación inclusiva requiere ofrecer las mismas oportunidades a todos los alumnos para desarrollar al máximo sus capacidades mediante una respuesta adaptada a su individualidad (Gamonales, 2018). Atender a su estilo de aprendizaje facilitará y promoverá el proceso de enseñanza-aprendizaje (Kabashi & Kaczmarek, 2019; Kurth et al., 2020; Lindner & Schwab, 2020;). Para conseguirlo, todo el proceso educativo, objetivos, metodología, recursos, evaluación, etc., han de estar interrelacionados entre sí. La evaluación adquiere gran importancia no sólo como elemento de validación del conocimiento adquirido en un momento puntual sino como herramienta de control y reflexión sobre la calidad educativa, tanto del docente como del alumno, que promueve adaptaciones que faciliten lograr los objetivos planteados (Filderman & Toste, 2018; Kurth et al., 2020; Nonato & Almeida, 2019). Al igual que el resto de los elementos, debe estar adecuada a las características del alumno para favorecer la correcta demostración de conocimientos (Lormendez & Cano, 2020). Debe ser continua y práctica, recoger evidencias diversas, en diferentes contextos y momentos, además, el alumno debe ser partícipe activo, reflexionando sobre su proceso (Chagas, 2019). Debe evaluar pequeñas metas ofreciendo los apoyos oportunos para estimular el logro.
Pero, ¿qué método es más eficaz para los alumnos con síndrome de Down? Una buena opción puede ser el portfolio de aprendizaje que muestra qué y cómo aprende (Lormendez & Cano, 2020). Permite variedad de formatos según las necesidades y posibilidades del alumno, recoge tanto conceptos como habilidades prácticas y competencias transversales y admite diálogo continuo con el docente para ajustar, redirigir y/o guiar la práctica educativa (Espinoza, 2021). En este punto, resultaría interesante discutir y ampliar el alcance de la evaluación a contextos no escolares para valorar la generalización de aprendizajes y el desenvolvimiento autónomo, gestionando estos aprendizajes de manera sistemática y validando las tareas diarias y experiencias personales.
Para más información sobre el Proyecto SUSKIDS se puede visitar la página web en el siguiente enlace: https://suskids.eu/the-project/?lang=es.
Desde allí, se accede al VLE mediante el enlace: https://suskids.bjaland.co/



