Alimentación en Niños con Síndrome de Down: Estrategias Parentales
Prácticas que utilizan los padres de niños con síndrome de Down para promover la buena alimentación de sus hijos
Victoria A. Surette , Sarah Smith-Simpson, Lisa R. Fries, Ciarán G. Forde, Carolyn F. Ross
School of Food Science, Washington State University, Pullman, Washington, USA
En el mundo de la alimentación infantil, la interacción entre los padres y el niño pequeño es muy importante porque contribuye a que los hijos desarrollen una buena conducta en relación con el modo de comer y en sus preferencias por los alimentos. Los padres influyen ofreciendo y seleccionando los alimentos, y creando un ambiente durante la comida que, a su vez, ejerce su impacto sobre las primeras experiencias del niño en relación con la alimentación. Promover hábitos sanos puede ser el intento de todo padre durante el tiempo de la comida, pero ciertas conductas de los padres, como pueden ser las prácticas muy controladoras, pueden influir negativamente sobre los hábitos alimenticios del niño, su conducta en la comida, el desarrollo de su cuerpo y las ingestas referidas a los tipos de nutrientes y calorías. Como contraste, la experiencia nos sugiere que el modelado de conductas aceptables durante la comida mejora el proceso de aceptación de los alimentos por parte del hijo.
Se han estudiado ampliamente en niños con desarrollo neurotípico las prácticas empleadas por los padres mientras alimentan a sus hijos, pero mucho menos se ha investigado en los niños con problemas de desarrollo o de discapacidad intelectual, en concreto con síndrome de Down (SD). Los niños con SD muestran con mayor frecuencia dificultades en la alimentación, específicamente en su selectividad de la textura, en la masticación, en la deglución, en el manejo de la lengua. Es importante comprender el impacto que plantean estos problemas sobre la aceptación de la comida por parte del niño y las consiguientes prácticas desarrolladas por los padres, si se han de establecer guías basadas en la realidad que ayuden a los padres que desean promover una dieta saludable.
Además del rechazo a ciertos alimentos, otro problema que puede influir en las prácticas dietéticas de los padres de niños con SD es su preocupación por la obesidad. Estudios que han comparado la conducta de los padres en relación con sus prácticas dietéticas entre el hijo con SD y sus hermanos mostraron una tendencia a controlar más frecuentemente la conducta en el hijo con SD, como consecuencia de su preocupación por la obesidad. Puesto que el riesgo de obesidad se aprecia ya a partir de los 2 años, las conductas de los padres en relación con la comida pueden verse afectadas ya en los primeros años.
Este tipo de prácticas que muestran un carácter controlador a la hora de la comida no suelen observarse en las prácticas generales de los padres en otros contextos que no sean los de la comida. Nuestra intención ha sido analizar de forma combinada las conductas observadas en los padres y en sus hijos con SD durante la comida mediante observación directa por videos, y los informes relatados por los padres sobre la conducta de sus hijos durante la comida.
Para ello reclutamos 111 padres con un hijo con SD (edad media de los padres: 36,3±4,9 años, edad de los hijos: 31,4±13,2 meses). Les enviamos por correo cuatro tipos de alimentos sólidos de diversas texturas (tipo snack) para que se los dieran a sus hijos mientras grababan en vídeo el comportamiento a lo largo de seis días en un ambiente normal y constante. Las conductas de padres e hijos fueron visualizadas y codificadas en las siguientes categorías de prácticas durante la comida:
| Categoría | Descripción | Ejemplos |
|---|---|---|
| Avisos que Apoyan la Autonomía | Avisos suaves y no coercitivos que permiten al niño decidir. | “la mamá come el producto y dice uhmmm”, “prueba la salchicha”, “¿quieres dar otro bocado?” |
| Avisos que Controlan o Fuerzan | Avisos coercitivos que presionan o engañan al niño. | “si tomas tres bocados más te doy un palito helado”, “cómelo, no malgastes la comida”, “si no comes te quito el iPad” |
| Instrucciones | Indicaciones sobre cómo realizar una acción. | “usa tu cuchara”, “mastícalo”, “ten cuidado, está caliente” |
| Interferencias | Intentos de cambiar o reprimir la conducta del niño. | “¡para eso!”, “¡quieto!”, “¡no!” |
| Agua | Invitaciones al niño a beber agua. | “¿quieres un poco de agua?” |
| Otros | Avisos no directamente relacionados con la comida. | “hacer un juego con la comida”, “cantar una canción”, “preguntar al niño algo no relacionado con el alimento” |
| Meter Prisa | Animar al niño a que coma más deprisa. | “Date prosa, como los cereales”, “más deprisa” |
| Más Lento | Pedir al niño que coma más despacio. | “Come más despacio”, “toma tu tiempo” |
| Lenguaje Positivo | Comentarios positivos sobre la comida y el modo de comer. | “Estás listo para el siguiente plato?”, “Buena chica, qué bien comes solita”, “ya has comido todo el pollo, ¡bien hecho!” |
| Lenguaje Negativo | Comentarios negativos sobre la comida o modo de comerla. | “eso no me gusta”, “come correctamente, ¿por qué comes siempre así?” |
| Disposición en General | Disposición del niño hacia el producto de la comida. | Varía desde muy negativa a muy positiva. |
El estudio de los resultados mostró que los avisos o pautas que tenían una calidad positiva y favorecían la autonomía tuvieron mayor probabilidad de convencer a los niños con SD a que comieran el alimento ofrecido (éxito en el 49,3%) que los avisos o pautas que trataban de controlar (24,2%). El apoyo con experiencias positivas consistió en que los padres dejaban jugar con la comida a sus hijos, o les abrazaban, o les animaban a que practicaran dar de comer a sus juguetes. Puesto que los padres utilizaron más los avisos con contenidos positivos que los avisos de carácter controlante o coercitivo, y los primeros consiguieron mejores resultados, cabe deducir que los padres se dieron cuenta de que su acción positiva resultaba más eficaz a la hora de influir sobre la conducta de sus hijos en relación con la comida.
Son bien conocidas las dificultades de los niños con SD debidas a sus deficiencias en las habilidades de motor grueso y fino, así como los problemas de integración sensorial de la mucosa oral frente a las diversas texturas y sabores de los alimentos, y los inconvenientes en la correcta masticación y deglución de la comida. Todo ello obliga a que la intervención de los padres a la hora de la comida y su interacción con el hijo sean mayores. De ahí la necesidad de estudiar qué tipo de relación se establece y cuáles son las intervenciones –en acción y en lenguaje- que resultan más eficaces y positivas para ir consiguiendo la autonomía del niño en la comida y su tolerancia a los distintos tipos de alimentos, variados en sabores y en texturas



