Editorial: Foro: cuarto aniversario
El pasado 15 de abril nuestro Foro cumplió su cuarto cumpleaños. Superados ya los 15.000 mensajes enviados desde aquella fecha y comprobado su permanente crecimiento mensual, es momento quizá no sólo de celebrarlo con gozo –y hasta con cava– sino también de reflexionar sobre la realidad que el Foro significa en sí mismo: una realidad que, al mismo tiempo, nos revela y nos apremia.
Deseamos ante todo agradecer de corazón a cuantos a él acceden, por la confianza que demuestran cuando lo abren y lo siguen. Sabemos que los nombres que aparecen en pantalla no son más que la punta del iceberg de otras muchas personas que lo visitan, de forma callada pero fiel y constante. Eso explica la estadística de números de visitas que periódicamente recogemos.
El Foro está siendo, por encima de todo, un espacio para la comunicación global sobre el síndrome de Down. Ha roto la soledad y el aislamiento. Ha hecho próximos los sentimientos, y ha hecho realidad la compañía. Ha creado una nueva cercanía en el espacio y en el tiempo. La prontitud de las respuestas y contestaciones nos ha convertido a todos en “vecinos de un patio universal”, en el que diariamente nos encontramos, nos saludamos y nos paramos a conversar, dialogar, preguntar, comentar, compartir.
El Foro nos está sirviendo para desmitificar a la persona con síndrome de Down. Ni el “angelito” ni el “monstruo”. Simplemente un ser humano de carne y hueso con sus encantos y sus problemas. Con esa mezcla de amor y de realismo que caracteriza principalmente a las madres, los mensajes han ido mostrando trozos de una realidad vivida en el día a día, y nos están enseñando a apreciar el valor de las cosas pequeñas, de los pequeños logros y progresos.
El Foro nos está enseñando a dialogar con respeto. A constatar que podemos disentir educadamente, y que hay opiniones distintas no menos valiosas que las nuestras. Y ello nos enriquece porque amplía nuestra perspectiva.
El Foro nos está animando a ser mejores padres y educadores. Cuántas veces oímos frases como ésta: “eso mismo me vale para educar a mis otros hijos”. Efectivamente. El hijo o el alumno con síndrome de Down nos ha obligado a ser más reflexivos, a comprometernos más en los cuidados de la salud, a precisar mejor las tareas educativas, a cuidar más el equilibrio familiar. Nos ha hecho leer, consultar, contrastar, estudiar. Y a buscar soluciones que, a la postre, son generalizables y benefician a los demás hijos o alumnos.
Queremos que el Foro siga siendo el escaparate que muestre al mundo la inmensa riqueza que atesora –dentro de su limitación– la persona con síndrome de Down. Que haga ver el valor intrínseco que encierra, cuando es capaz de suscitar esos sentimientos y convicciones que tan espontáneamente brotan de nosotros mismos y que los expresamos a través de nuestros mensajes.
Queremos que el Foro dé cada vez mejor respuesta a las necesidades de todas las personas. Por eso y con frecuencia creciente, nuestras respuestas van guiando de la mano al visitante hacia otras secciones del Portal en donde se explica con amplitud y precisión el concepto o las ideas por las que se pregunta. Quizá a veces uno pide una receta, pero resulta más enriquecedor contemplar el tema en su total perspectiva y amplitud, como aparece en las diversas áreas y secciones del Portal. Queremos, que las respuestas que todos ofrecemos sean honradas, cercanas, equilibradas, sensibles, objetivas, veraces. Para que todos nos beneficiemos.
Y queremos, finalmente, que el Foro siga ofreciendo su espacio a la frescura de la noticia, de la última aventura de nuestro hijo, de nuestra preocupación por alguna mala circunstancia, de nuestro deseo por compartir la alegría o la pena, de nuestro interés por mostrar un progreso que anime a los demás.
De corazón, gracias.



