Editorial: Desarrollo personal
Uno de los principales objetivos de la educación, tanto formal como informal, es garantizar el óptimo Desarrollo Personal, entendido como posibilidad de crecimiento de todo ser humano. Las personas con síndrome de Down –niños, jóvenes y adultos– están demostrando diariamente que su potencial de desarrollo se escapa a nuestra previsiones más optimistas, demostrándonos que son capaces de afrontar retos en las distintas etapas de su vida y en diferentes situaciones y ambientes.
De ahí la necesidad de reflexionar profundamente sobre los contextos y escenarios donde las personas con síndrome de Down encuentran los estímulos apropiados que permiten ir concretando su impulso vital, su expectativa de llegar a más y su deseo de superarse día a día.
Nuestra mayor preocupación suele centrarse frecuentemente en el desarrollo cognitivo de nuestros hijos y alumnos, representado mayoritariamente por la adquisición de habilidades académicas. Y está bien que queramos que alcancen herramientas útiles que les ayuden a conseguir y mantener de forma apropiada un puesto laboral. Pero el Desarrollo Personal es mucho más que conocimientos académicos y obtener un puesto laboral, por importantes que sean. El Desarrollo Personal aborda aspectos tan variados como el ocio y tiempo libre, la práctica deportiva, las relaciones interpersonales y la vida independiente de las personas con síndrome de Down. Se trata de áreas absolutamente relacionadas entre sí que, conjuntamente, ayudan a la promoción de un desarrollo armónico aunando la capacidad de disfrute de las actividades lúdicas de todo tipo, la responsabilidad de cuidarse a través de pautas saludables, la necesidad de crecer en convivencia y en relación con el otro, etc. En definitiva, esas son las realidades que conforman nuestra vida diaria y que dan sentido a nuestra existencia.
Dada su importancia, queremos profundizar en cada una de estas áreas. Para ello, nos proponemos renovar y actualizar poco a poco los contenidos que actualmente se encuentran en Canal Down21 en el Área que lleva por título Actividad Social, y que próximamente se denominará, precisamente, Área de Desarrollo Personal. En cada una de estas secciones, tanto padres como educadores encontrarán cuestiones prácticas y recomendaciones que podrán acomodar a sus intereses y necesidades, en función de las características de la personas con síndrome de Down.
Estamos convencidos de que crecer implica arriesgar —con prudencia—, asumir responsabilidades, marcarse retos y metas personales, tomar decisiones y, en definitiva, autogestionar la propia realidad de cada cual, en la medida de lo posible. Para ello, necesitamos, primero, estar convencidos de que todo eso es necesario y posible; y en segundo lugar, practicar, formalizar programas aplicados a cada persona en función de su edad y etapa del desarrollo, teniendo en cuenta las características de la edad cronológica y de la edad mental, y aplicarlos de manera sistemática. Necesitaremos momentos de reflexión y análisis, en los que familias y educadores compartan sus necesidades, sus experiencias y sus deseos, y en los que concreten formas de la actuación que se ha de llevar a cabo. Pero no basta con programar y actuar; será preciso también evaluar periódicamente los resultados de nuestros programas y acomodarlos o rectificarlos en beneficio de las personas que son el objeto de nuestra permanente atención.




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