Resumen 2. Riesgo de tumores sólidos y leucemias

Riesgo de tumores sólidos y leucemias a lo largo de la vida en el síndrome de Down: la experiencia en Suecia

Referencia bibliográfica:
Alexandra Wachtmeister, Benedicte Bang, Ida Nordgren, Anna Martling, Bertil Johansson, Yunxia Lu, Anna Skarin Nordenvall, Giorgio Tettamanti y Ann Nordgren. Lifetime risk of solid tumors and leukemia in Down Syndrome: a population-based Swedish matched cohort study. British Journal of Cancer. 2026; 134:790–798.

DOI: 10.1038/s41416-025-03318-5


Las personas con síndrome de Down presentan un riesgo elevado de padecer leucemia infantil. Al mismo tiempo, se ha sugerido que tienen un riesgo menor de desarrollar tumores sólidos durante la edad adulta. Sin embargo, todavía no se había aclarado qué subtipos de cáncer contribuyen a este patrón ni cuál es el riesgo acumulado a lo largo de la vida.

Este estudio sueco, de cohorte emparejada y base poblacional, investigó los riesgos de cáncer en las personas con síndrome de Down según la edad y el subtipo tumoral. Se utilizaron registros sanitarios nacionales que incluían a 9.742 personas con síndrome de Down, nacidas en Suecia entre 1930 y 2017.

Cada participante fue emparejado con 50 personas de la población general según el año de nacimiento, el sexo y el condado de nacimiento. Los investigadores calcularon las razones de riesgo —hazard ratios— y sus intervalos de confianza del 95 % mediante modelos proporcionales de riesgos de Cox.

Principales resultados

  • Los niños con síndrome de Down presentaron un riesgo aproximadamente 20 veces mayor de leucemia linfoblástica aguda.
  • Antes de los cinco años, el riesgo de leucemia mieloide aguda fue casi 500 veces superior.
  • En conjunto, las personas adultas con síndrome de Down mostraron un menor riesgo de tumores sólidos.
  • El descenso fue significativo para los cánceres de mama, próstata, pulmón y colorrectal, así como para los cánceres ginecológicos y el melanoma.
  • Se observó, sin embargo, un aumento del riesgo de cáncer testicular y de condrosarcoma o condroblastoma, y posiblemente también de tumores de hígado y vesícula biliar.

Este estudio de cohorte, de alcance nacional, ofrece hasta la fecha uno de los perfiles más completos sobre el riesgo de cáncer en el síndrome de Down, diferenciado por edad y subtipo tumoral. Definir este perfil resulta esencial para orientar las decisiones clínicas relacionadas con el seguimiento de la salud y la detección temprana.

A la vista de los resultados, los autores recomiendan valorar cuidadosamente la relación entre riesgos y beneficios de los programas periódicos de seguimiento sanitario en las personas adultas con síndrome de Down e incorporar una vigilancia específica del cáncer testicular. Asimismo, reclaman la elaboración de un documento de consenso que establezca las estrategias clínicas más adecuadas.

Cáncer testicular y criptorquidia

Los resultados también tienen importantes implicaciones para el estudio del papel de los genes del cromosoma 21 en los procesos de oncogénesis. El cáncer testicular en el síndrome de Down se ha asociado frecuentemente con la elevada presencia de criptorquidia.

Sin embargo, en este estudio se observó un aumento ligero, pero significativo, del cáncer testicular incluso entre personas con síndrome de Down que no presentaban criptorquidia. Esta alteración puede constituir un factor de riesgo que justifique determinadas actuaciones quirúrgicas, pero no parece explicar por sí sola la mayor frecuencia de cáncer testicular en esta población.

Posible efecto protector frente a los tumores sólidos

Todavía no se conoce la causa exacta por la que el síndrome de Down parece ejercer un efecto protector frente al desarrollo de determinados tumores sólidos en la edad adulta. El estilo de vida y algunas conductas de riesgo pueden desempeñar cierto papel. El consumo de tabaco, la exposición intensa al sol o determinadas conductas sexuales suelen ser menos frecuentes, lo que podría reducir el riesgo de cáncer de pulmón, melanoma o cáncer de cuello uterino.

Sin embargo, este mismo patrón de vida se observa también en otras personas con discapacidad intelectual, que no presentan una reducción semejante del riesgo de tumores sólidos. Por otra parte, la obesidad es más frecuente en el síndrome de Down y, en la población general, suele asociarse con un aumento del riesgo de cáncer de mama y colorrectal. Este incremento tampoco se observa en las personas con síndrome de Down.

Esta peculiar distribución del cáncer refuerza la hipótesis de que el exceso de carga génica del cromosoma 21 desempeña un papel esencial en el patrón de predisposición tumoral. Se ha identificado un posible efecto antiangiogénico de los genes DSCR1 y DYRK1A, localizados en el cromosoma 21, que podría contribuir a la supresión del crecimiento tumoral. Otros genes relacionados con el cáncer, como ETS2, también podrían intervenir en esta susceptibilidad diferencial.

Comentario de Down21

Los resultados de este estudio no constituyen una novedad absoluta. Sin embargo, su metodología y el carácter nacional de la cohorte aportan un valor especialmente convincente al conocimiento del desarrollo de tumores en las personas con síndrome de Down a lo largo de la vida.

El artículo resulta más limitado a la hora de analizar las posibles causas genéticas que explican la singular forma en que se presentan los tumores sólidos en el síndrome de Down. Para profundizar en este aspecto, recomendamos consultar la siguiente revisión:

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