Política de Cookies DownMediaAlert ― Septiembre 2025, N. 84 - Síndrome de Down

DownMediaAlert ― Septiembre 2025, N. 84

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 1. TEA y TDAH en niños y adolescentes con síndrome de Down

Xin Wang, Chunhua Wang, Lizi Lin, Wei Bao, Buyun Liu,  Baihua Lin, Lijie Zhang,Guifeng Xu. (2025). Associations of Down Syndrome with Autism Spectrum Disorder and Attention Deficit/Hyperactivity Disorder Among Children and Adolescents. Journal of Autism and Developmental Disorders  https://doi.org/10.1007/s10803-025-06834-8   

Como bien se sabe, es frecuente la presencia de procesos patológicos comórbidos, comorbilidades de diversa naturaleza y ubicación, en los niños con síndrome de Down (SD). Su frecuencia es variable. Entre ellas se encuentran el trastorno de espectro autista (TEA) y el trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH). Las cifras de prevalencia de estos dos trastornos que tanto pueden alterar el desarrollo del individuo con SD discrepan mucho entre los estudios de diversos grupos de investigación. Las causas de esta discrepancia pueden ser varias: tamaños de las muestras, criterios utilizados para la inclusión y para el diagnóstico, diseños de los estudios.

El objetivo de este estudio fue examinar la asociación del SD con el TEA y el TDAH mediante la utilización de los datos que ofrece la National Health Interview Survey (NHIS) de Estados Unidos. Se trata de una encuesta transversal mediante entrevistas a los miembros de una familia que aporta los datos relativos a todos sus miembros. Las entrevistas son llevadaa a cabo por el National Center for Health Statistics (NCHS) en los Centers for Disease Control and Prevention. Estas entrevistas se han ido realizando de forma continua desde 1957. Nuestro análisis se ha centrado en 214.300 niños de edades entre 3 y 17 años que participaron en la NHIS entre 1997 y 2018. Obtuvimos los datos relativos a la salud, incluida la mental, a partir de las secciones Condiciones del Niño, Limitación de Actividad y la sección del Estado de Salud. Se identificaron el SD y el TDAH a partir de la respuesta positiva a la pregunta: “¿Le ha dicho su médico o profesional sanitario que su hijo tenía SD y TDAH o un trastorno de déficit de atención (ADD)?”. En cuanto a la asociación de SD y TEA, la variación de criterios diagnósticos de TEA que supuso la aparición del DSM-5 en 2011 obligó a cambiar la terminología de las preguntas. Las entrevistas se habían realizado en inglés o en español. Se obtuvieron los diversos datos demográficos. Se calculó la razón de posibilidades o índice de probabilidad (OR) de TDAH y TEA con el 95% de intervalos de confianza (CI).

De los 214.300 niños, se identificaron 329 con SD. La probabilidad de tener SD fue mayor en los de origen Hispano (28,97% vs. 20,36%). De los niños con SD, se diagnosticó el TEA en 21 niños, y el TDAH en 48 niños. En 6 se diagnosticaron ambos trastornos, TEA y TDAH.  Tras los ajustes por factores demográficos, al comparar los datos con los de los niños con solo SD, la OR de TEA fue de 5,40 (95% CI: 3,04-9,59), la de TDAH fue de 1,72 (95% CI: 1,17-2,53) y la de coexistencia de TEA y TDAH fue de 3,45 (95%CI: 1,29-9,20). El análisis estratificado mostró asociaciones estadísticamente significativas del SD con TEA y TDAH tanto en varones como en mujeres. Además, se apreció un efecto de interacción significativo entre sexo y SD en relación con el TEA, ya que la asociación fue más pronunciada en las mujeres que en los varones. Esta interacción relacionada con el sexo no se observó, sin embargo, en el caso del TDAH.

Los resultados de este estudio reafirman y complementan los de estudios anteriores realizados en muestras mucho más pequeñas, y en colectivos más restringidos. Nuestra muestra abarca la población general de toda una nación. El estudio, además, no se limita a señalar la prevalencia de TEA y TDAH en el SD sino pone su énfasis en cuantificar la asociación entre el SD y los TDAH y TEA. Destacan que el riesgo en la población con SD es mayor que en la población general, si bien, según otros estudios, es menor que en otras formas de discapacidad, como son el síndrome X-frágil, la esclerosis tuberosa y el síndrome Cornelia de Lange.

Los autores señalan la necesidad de llevar a cabo diagnósticos precoces de TEA y TDAH en los niños con SD con el fin de aplicar las medidas terapéuticas necesarias lo antes posible. A tal efecto señalan la encuesta llevada a cabo por la que un grupo de trabajo del Down Syndrome Medical Interest Group (DSMIG) comprobó que el 82% de los padres indicaron que los profesionales que atendían a sus hijos carecían de conocimientos para guiarles en el tratamiento del SD + TEA.

Comentario:

El principal valor de este estudio estriba en confirmar la mayor predisposición del síndrome de Down a ofrecer un terreno propicio para el desarrollo de TEA o de TDAH, en comparación con el resto de la población infantil. Y lo hace mediante el análisis de una gran población de alcance nacional a partir de datos estadísticos ofrecidos por las encuestas del National Center for Health Statistics de Estados Unidos. La encuesta de carácter sanitario sobre resultados diagnósticos en todos los miembros de la unidad familiar es respondida por uno de sus miembros. De ese modo se consigue alcanzar un número muy elevado de casos.

El mayor problema, reconocido por los autores del artículo, es que el diagnóstico de una determinada patología, ofrecido por el responsable familiar, es el que le consta haber sido referido por su profesional sanitario. Pero no se valoran la metodología empleada por dicho profesional ni los criterios utilizados para llegar a ese diagnóstico. Algo extremadamente importante a la hora de asegurar los difíciles diagnósticos de TDAH o de TEA en una persona con síndrome de Down.

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 2. Causas del trastorno de regresión en el síndrome de Down: una revisión de amplio alcance.

Manuelle Maria Pereira Natividade, Adson José Moreira, Lívia Silva Nassif, Bárbara Rodrigues Alvernaz dos Santos, Marcus Carvalho Borin, Juliana Alvares-Teodoro, Francisco de Assis Acurcio, Augusto Afonso Guerra Junior. (2025). Causes of Down syndrome regression disorder: a scoping review. Dement Neuropsychol 2025;19(Suppl 1):e20240233. https://doi.org/10.1590/1980-5764-DN-2024-0233

El trastorno de regresión en el síndrome de Down (TRSD) es un cuadro patológico grave cuyo interés ha surgido muy recientemente. Impacta de forma importante sobre la autonomía de las personas con síndrome de Down (SD), ya que altera seriamente su calidad de vida y la de las personas que les atienden. Su caracterización se va perfilando lentamente. Se trata de una regresión neurocognitiva que aparece de manera independiente del grado de la capacidad cognitiva y funcional que haya alcanzado el interesado. Aparece una pérdida o deterioro grave en los hitos de desarrollo o capacidades en los ámbitos del lenguaje y comunicación, la cognición, la función ejecutiva, las actividades de la vida diaria y las habilidades conductuales y adaptativas. Son diversas las manifestaciones neuropsiquiátricas que le pueden acompañar: bradicinesia, agitación, catatonía, insomnio, mutismo, alucinaciones y despersonalización.

Como ocurre con todo tema cuyo interés ha surgido recientemente, el conocimiento sobre el TRSD es todavía fragmentario, con muchas lagunas a la hora de conocer las causas y factores determinantes que lo originan. Las hipótesis que se manejan sobre su etiología abarcan factores de carácter genético, inmunológico, neurológico y psiquiátrico. La presente revisión se basa en el análisis sistemático de la reciente literatura sobre estos temas, publicada en las plataformas Open Science Framework, PubMed, Embase, Cochrane y Lilacs. No pretende ser un meta-análisis.

Se obtuvieron inicialmente 273 publicaciones que, tras el habitual cribado, al final cumplieron los criterios de elegibilidad 14 estudios.: 5 estudios de casos-control, 3 estudios de cohortes, 3 series de casos, 2 informes de casos y una revisión sistemática. En total, 666 pacientes con TRSD. Nuestra revisión sintetizó la evidencia científica actualmente disponible sobre las posibles causas y los factores que hayan podido contribuir al desarrollo del trastorno.

A lo largo de los estudios revisados, aparecen como hipótesis destacadas la existencia de una autoinmunidad crónica y de disregulación inmune. A ello parecen sumarse ciertas variantes genéticas relacionadas con la respuesta inflamatoria ligada al interferón tipo I. Y como posibles desencadenantes del proceso, la presencia de elementos estresores psicosociales y ambientales. Todo ello apunta a la naturaleza multifactorial del TRSD.

Es bien conocido que en el SD se aprecian concentraciones elevadas de citocinas pro-inflamatorias y un mayor riesgo de presentar enfermedades autoinmunes con elevados índices de autoanticuerpos. En este sentido, cobra particular importancia el beneficio terapéutico que ha reportado en un número sustancial de casos la administración de agentes inmunoterapéuticos (IVIg, corticoides, micofenolato mofetilo).

En relación con la contribución genética al desarrollo del TRSD, se han identificado algunas variantes de novo en genes relacionados con la regulación inmune; por ejemplo, variantes en los genes DNASE1L3, UNC13D y XIAP, y una variante patógena en el gen RNASEH2A. Estos cuatro genes codifican proteínas asociadas con la respuesta inflamatoria del interferón I. Se conoce muy bien la presencia en el cromosoma 21 de genes que codifican cuatro de las seis subunidades del receptor del interferón. La presencia de una copia extra de cromosoma 21 aumenta la expresión de los receptores del interferón, que a su vez incrementa la actividad de la vía de señalización JAK/STAT y la respuesta a diversos desencadenantes inflamatorios.

El papel de factores estresores de diversos tipos ha sido ampliamente estudiado, analizando las condiciones psicosociales y ambientales previas al desencadenamiento del trastorno. Se han mencionado: la transición en la adolescencia, la hospitalización médica, los cambios en el ambiente familiar (cambio de vivienda, divorcio, enfermedades de familiares, muertes); cambios en el ambiente escolar (cambios de escuela, cambios de profesores); la violencia (psicológica, física, sexual); el abuso de sustancias (alcohol u otras drogas). De ahí que se ha llegado a afirmar que el TRSD se comprende mejor como una alteración patológica desencadenada por el estrés, que aparece en las personas con SD que tienen, adicionalmente, un factor genético o una vulnerabilidad adquirida. También se ha propuesto que la interacción entre agentes estresores y la predisposición a una disregulación inmune propia del SD podría unificar el solapamiento entre los posibles orígenes inmunológicos y psiquiátricos a través de la ubicua actividad del sistema neuroendocrino (hipotálamo/hipófisis – suprarrenales/corticoides – sistema CRF cerebral).

Lógicamente, la afectación de los sistemas neuronales se traduce en modificaciones sustanciales en sus sistemas de neurotransmisión de diversos núcleos cerebrales, que se verán diferenciadamente afectados en la disponibilidad de sus correspondientes neurotransmisores.

Comentario: Cuanto mayor y mejor sea el conocimiento de las causas y patogenia del TRSD, mayores serán las posibilidades de prevenirlo, o de tratarlo una vez instaurado. Sobre la presencia del desequilibrio originado por la disfunción genética y autoinmune se actúa con agentes terapéuticos de diversa naturaleza: inmunoglobulinas, corticoides, tofacitinib. Sobre el desequilibrio provocado en la presencia y cantidad de neurotransmisores, se actúa con benzodiazepinas para restaurar la actividad GABA. La terapia electroconvulsiva intenta restablecer el equilibrio entre sistemas. Queda por resolver el papel los desencadenantes estresores en sus tan variadas formas, que obligará a precisar, e incluso a replantear, la tarea educativa, incluida la normativa escolar con todas sus exigencias.

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 3. El síndrome de Down en África: Problemas, oportunidades y directrices para el futuro.

Eimear McGlinchey1,2 Salina Tewolde3 Amanda He4 Juan Fortea5,6,LinganiMbakile-Mahlanza1,8 Ayda Tefera1 Emmanuel Epenge1,Jason Hassenstab10 Alexander Jäck11,12,13 Kirti Ranchod1,14 Shaimaa El-Jaafary1,15 Johannes Levin11,12,16 Mohamed Salama1,17 Eric Rubenstein3 Rufus Akinyemi1,18 Tolulope Akinyemi19 Temitope Farombi1,18 Brian Lawlor1 Jean Ikanga20,21 Nicholas J. Ashton22,23,24 Sarah Stout10 Joyce Balls-Berry10,25 Atholl Valdon Kleinhans26,27 Rachel Maina28 Zul Merali28. (2025). Down syndrome in Africa: Challenges, opportunities, and future directions

La esperanza de vida y su calidad en las personas con síndrome de Down (SD) muestran importantes diferencias a escala global, siendo los países de bajos-medios ingresos (PBMI) quienes experimentan importantes necesidades que no son atendidas. Unos 800.000 individuos con SD residen en países de ingresos altos (PIA), en donde los avances en la atención a la salud y la inclusión social han promovido mejorías significativas en la duración y calidad de sus vidas. Pero la mayoría -posiblemente más de 5 millones- viven en los PBMI en donde el acceso a la atención es limitado y persiste el estigma. Esta disparidad resalta la importancia de analizar las necesidades específicas de las personas con SD en los PBMI, África incluida, en donde sus peculiares problemas presentan también oportunidades que resultarán útiles para informar la investigación y el tratamiento de la demencia a escala global.

En los PIA se han hecho importantes avances en la comprensión de la enfermedad de Alzheimer asociada al SD (SDEA), pero no se ha examinado su impacto en África y en otro PBMI. África está experimentando una creciente carga en casos de demencia, pero en ningún país se ha organizado una estrategia nacional para abordarla. No se diagnostican hasta un 75% de casos en los PBMI, lo que refleja un importante déficit en las infraestructuras para diagnosticarla y tratarla. Aunque son escasos los datos sobre la esperanza de vida de las personas con SD, los avances en la supervivencia de la población general y la mejoría en el acceso temprano a los sistemas de salud sugieren que también puede empezar a crecer la longevidad en esta población. Conforme alcancen más personas con SD las etapas adultas, la predisposición universal a padecer la EA se hará probablemente más evidente, tal como se ha visto en los PIA, por lo que es crucial ir preparando el terreno para hacer frente a esta problemática.

Los PIA han liderado la investigación en biomarcadores, ensayos clínicos y modelos de atención para la SDEA, pero siguen siendo inaccesibles para los PBMI. A la inversa, los abordajes innovadores de África en relación con la atención sanitaria basada en la comunidad y con los instrumentos diagnósticos de demencia que respeten las identidades culturales, podrían influir sobre las intervenciones de la SDEA a nivel global. El encaje de ambos enfoques -la adaptación de las exitosas estrategias de los PIA y la influencia de los puntos fuertes de África- puede originar soluciones transformadoras.

Este estudio surgió de un esfuerzo de colaboración entre sus autores para presentar un proyecto panafricano sobre el SD y la salud cerebral, en colaboración con el Global Brain Health Institute. Está basado en los análisis llevados a cabo durente una reunión mantenida previamente a la conferencia Brain Ageing and Dementia in Low- and Middle-Income Countries, que tuvo lugar en Nairobi (3-6 noviembre, 2024). Los análisis se dirigieron a diseñar un plan con perspectiva sobre la SDEA en África. El examen de la tendencia epidemiológica, la exploración de las claves de detección, atención social y sanitaria, la identificación de problemas sistémicos, y la profundización en las lecciones ofrecidas por la investigación en demencias, serán el fundamento para desarrollar estrategias que atiendan las necesidades compartidas y específicas de estas poblaciones.

La investigación sobre el SD en África se ha centrado predominantemente en temas relacionados con la salud en los niños, especialmente en sus comorbilidades. Contrasta con la investigación en adultos, más limitada y centrada en la forma física, comorbilidades. No hay ningún estudio que aborde la demencia por lo que, teniendo en cuenta la prolongación de la vida, es urgente llenar ese vacío. En la figura se muestra la distribución geográfica y número de los estudios realizados sobre el SD en África, en la que destacan los de Sudáfrica y Egipto. Hay grandes poblaciones de países en los que no se ha realizado estudio alguno1.

 

La prevalencia de demencia en la población general de África varía entre el 2,3% y el 20%. No disponemos de datos sobre la incidencia y prevalencia de EA en el SD. Si la mortalidad en la infancia del SD siguiera disminuyendo hasta alcanzar los niveles de USA, la proporción de casos de EA relacionados con el SD aumentaría hasta el 12%-23%. Estas proyecciones destacan de qué modo la reducción de la mortalidad infantil significará una transición en la carga epidemiológica: desde la patología relacionada con la niñez en las primeras etapas de la vida hacia la relacionada con la EA en las etapas posteriores. Eso obliga a establecer una previsión que ofrezca soluciones aceptables y adaptadas a las condiciones específicas de África.

Afrontar previsoramente el futuro de la población con SD en lo que concierne a su envejecimiento, exige una planificación proactiva que tenga en cuenta la proyección a un manejo de la evolución de la SDEA que se adapte a las características propias del área geográfica. Ello ha de materializarse en el terreno del diagnóstico (evaluación cognitiva, biomarcadores), de los problemas de salud, de los factores sociales y educativos, de las barreras sistémicas actuales (el estigma y las percepciones culturales, la situación familiar, el acceso a los servicios).

En lo que concierne a la evaluación cognitiva detectora de la SDEA, son valiosos los intentos que se están realizando para adaptar los clásicos, pero complejos, test CAMCOG-DS y mCRT, mediante el Community Screening Instrument for Demetia (CSI-D) y la versión Kiswahili del Montreal Cognitive assessment (MoCA). Se estudia la posibilidad de realizar evaluaciones llevadas a cabo por personal no clínico como el utilizado en Malawi con el Mature Adults Cohort of the Malawi Longitudinal Study of Families and Health. Es de destacar también la posibilidad de implementar nueva tecnología, como las evaluaciones cognitivas en dispositivos móviles (móvil, smartphone, tableta), que realizan pruebas para medir y evaluar las funciones cognitivas (memoria, atención razonamiento), mediante la utilización de dispositivos electrónicos portátiles o aplicaciones, en lugar de los métodos tradicionales en papel o en entornos cínicos específicos.

En cuanto a la utilización de biomarcadores y como sucede con las evaluaciones neuropsicológicas, los problemas estructurales crean oportunidades para la innovación. Se ha ensayado con éxito en África el recurso al dried blood spot (DBS): unas poquitas gotas de sangre extraídas de un dedo o del talón, que se secan sobre papel secante; presenta las ventajas de su fácil extracción, almacenamiento y transporte a temperatura ambiente.

Comentario: Es de alabar el interés de importantes grupos profesionales por anticiparse en la búsqueda de soluciones a problemas difíciles, en un área geográfica tan olvidada y desatendida como es África 2. Porque, al abordar el tema del envejecimiento en el SD, ineludiblemente ha de atender a aspectos y problemas socioculturales previos, iniciados ya en el nacimiento, que afectan a la calidad de toda una vida. La búsqueda y aplicación de soluciones innovadoras enriquecen la metodología relacionada a la EA, que es aplicable a otras muchas áreas geográficas.

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1 Resulta reconfortante comprobar  el constante incremento en los estudios que se publican sobre el síndrome de Down, en países cada vez más diversos, como queda reflejado en un Editorial de la Revista Virtual Down21: https://www.down21.org/revista-virtual/1810-revista-virtual-sindrome-de-down-2022/revista-virtual-septiembre-2022-n-256/3750-editorial-investigar-sobre-el-sindrome-de-down.html.

2 Afiliaciones de los investigadores implicados en este estudio: Global Brain Health Institute, Trinity College, Dublin (Ireland); School of Nursing, Univ. of Pennsylvania, Philadelphia (USA); Sant Pau Memory Unit, Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, Barcelona (Spain), Psychology Dept, Fac. of Social Sciences, Univ. of Bostwana, Gaborone, (Bostwana); Neurology Dept., Fac. of Medicine, Protestant Univ. of Congo, Kinshasa (Democratic Republic of Congo); Depart. of Neurology and Psychological & Brain Sciences, Washington Univ in St. Louis, Missouri (USA); Depart. of Neurology, LMU Univ. Hosp., Munich (Germany); Univ. of the Witwatersrand, Johannesburg (South Africa); Neurology Dept, Cairo Univ, Cairo (Egypt); German Center for Neurodegenerative Diseases, Munich (Germany); Institute of Global Health and Human Ecology, The American Univ. in Egypt, New Cairo (Egypt); Neuroscience and Aging Research Unit. Col. of MedicineUniv. Of Ibadan, Ibadan (Nigeria); Dept. of Molecular Biology, Lead City Univ., Ibadan (Nigeria); Dept. of Rehabilitation Medicine, Emory Univ. Sch. of Medicine, Atlanta (USA); Sch. of Medicine, Univ. of Kinshasa and Catholic Univ. of Congo, Kinshasa (Democratic Republic of Congo); Dept. of Psychatry and Neurochemistry, Inst. Of Neuroscience and Physiology, The Sahlgrenska Acad., Univ. of Gothenburg, Gottenburg (Sweden); Banner Alzheimer Research Inst. And Univ. Arizona, Phoenix (USA); Banner Sun Health Research Inst., Sun City, Arizona (USA); Knight Alzheimer Disease Rearch Center, Washington Univ., St. Louis (USA); Dept. of Public Health, Sefako Makgatho Health Sciences Univ., Ga-Rankuwa, South Africa); Brain and Mind Institute, Aga Khan Univ. Nairobi, Kenya.

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 4. Cuaderno de Actualidad nº 12: La atención a la salud física y mental de las personas con síndrome de Down.

 

El interés por la salud física y mental de las personas con síndrome de Down sigue creciendo. Conforme su esperanza de vida ha ido aumentando, la convicción de que esa vida debe ser lo más sana posible ha prendido fuertemente en el ánimo de los propios interesados, de sus familiares y cuidadores, de las asociaciones y de cuantos profesionales les atienden.

Esta monografía se inicia con una exposición de carácter semi-histórico que relata la evolución seguida por la atención sanitaria a las personas con síndrome de Down a lo largo de los últimos sesenta años. Posteriormente aborda algunos de los aspectos que hemos mencionado, a través de la exposición de estudios que acaban de ser publicados la bibliografía internacional.

En relación con el primer estudio, es bien conocida la potencialidad creativa y organizadora de la Global Foundation. Uno de sus proyectos ha sido canalizado hacia la creación de una potente Clínica especializada en el síndrome de Down en el estado Colorado (USA). El equipo clínico muestra su labor de estos años mediante la exposición penetrante y exhaustiva de la patología observada y analizada en más de 2.300 individuos con síndrome de Down, desde su nacimiento hasta la joven adultez. Es la muestra más amplia acumulada y analizada en un solo Centro. Es de destacar el detalle con que desmenuza la variada patología que puede afectar a un mismo órgano o sistema, ya desde el nacimiento. Sus datos y conclusiones servirán, sin duda, como ejemplo de una actividad clínica exigente y responsable.

El segundo estudio, realizado en Australia, destaca por su objetivo de conocer cuáles son los intereses prioritarios de investigación y práctica clínica, los más acuciantes, desde las perspectivas de dos poblaciones diferentes: la población compuesta por pacientes y sus cuidadores, y la población formada por los profesionales sanitarios que los atienden. Es un análisis sociológico de contrastes muy revelador, que da voz a cuantos colectivos desean mejorar y maximizar la atención a la salud de las personas con síndrome de Down.

Finalmente, la monografía aborda un tema siempre actual: el tratamiento farmacológico de la patología mental y los problemas conductuales. Existe una actitud lógica de prevención: evitar la administración de fármacos ante conductas y situaciones difíciles que puedan y deban ser controladas por programas terapéuticos de carácter educativo-conductual. La posición es correcta, pero debe afirmarse también que la terapéutica con psicofármacos es inevitable en muchas ocasiones y es preciso conocerla. La experiencia comprueba que la adecuada combinación de ambas formas de terapia es la que consigue los mejores resultados.


 5. La ansiedad en la transición de la escuela primaria a la secundaria, en niños con discapacidad intelectual.

Sideropoulos, V., Palikara, O., Burchell, E., Ashworth, M., & Van Herwegen, J. (2025).
Anxiety during transition from primary to secondary schools in neurodivergent children. J Child Psychol Psychiat Advances, 5(2), e12262. https://doi.org/10.1002/jcv2.12262

La transición desde la Escuela primaria a la secundaria constituye un hito en el proceso de la educación que coincide con otros cambios en el desarrollo propios del inicio de la adolescencia. Existen estudios previos que documentan la vulnerabilidad de los niños con discapacidad intelectual y problemas del desarrollo en esta etapa, y muestran un mayor riesgo de sufrir ansiedad y estrés. Los cambios físicos en el entorno, los cambios pedagógicos al pasar de un único profesor a varios profesores, los cambios sociales como son las relaciones con compañeros: todo ello conforma un conglomerado de situaciones que pueden provocar estímulos condicionadores de estrés. A ello se suma la mayor probabilidad, empíricamente demostrada, de ser sometidos a abusos que, a la larga, lesionan la salud mental.

Existen estudios sobre la vulnerabilidad de niños autistas en esta etapa de la vida, pero se ha investigado poco en niños con síndrome de Down (SD) y con resultados contradictorios. Si bien se les considera particularmente sociables en comparación con otras formas de discapacidad, esa mayor facilidad para implicarse en actividades sociales y esa mayor sociabilidad pueden al mismo tiempo facilitar y aumentar las ocasiones de ser sometidos a abuso.

El estudio examina de qué manera este periodo de transición afecta la expresión de la ansiedad experimentada por niños autistas, niños con SD y niños con síndrome de Williams (WS). Se llevó a cabo el estudio en 61 niños y sus padres; 21 niños tenían SD, 25 tenían autismo y 15 tenían WS. Las diversas mediciones se realizaron en dos momentos, 1: cuando los niños asistían al último año de la escuela primaria, y 2: durante el primer año de la escuela secundaria.

Los padres cumplimentaron las siguientes mediciones: la Spence Children’s Anxiety Scale y el Strengths and Difficulties de Goodman Questionnaire. Las mediciones de los niños para evaluar diversos aspectos de sus habilidades cognitivas fueron: British Picture Vocabulary Scale, Raven’s Progressive Coloured Matrices, Vineland Adaptive Behaviour Scales y Social Responsiveness Scale. A padres e hijos se les preguntó además un conjunto de cuestiones sobre las experiencias en la escuela. La encuesta a los padres cubrió temas tales como la presencia de ansiedad en sus hijos, capacidad de ajuste, grado de bienestar, habilidades y experiencias especiales.

Los niveles de ansiedad en los niños con WS fueron superiores a los de los niños con autismo y niños con SD, tanto en los tiempos 1 como en el 2. No hubo diferencias entre los niños con autismo o con SD. Dentro de cada grupo, hubo marcadas diferencias individuales en el nivel de ansiedad, pero los valores de cada grupo no variaron entre los tiempos 1 y 2.

En los niños con SD, las conductas internalizadas comunicadas por los padres (retraimiento social, dificultades con los compañeros, inhibición de sentimientos) mostraron una asociación con los niveles más altos de ansiedad obtenidos en la fase pretransición.

Todos los niños mostraron dificultades con la transición, aunque las experiencias variaron; p. ej., fueron más los niños autistas que adujeron dificultad para asentarse. Y los que tenían WS adujeron mayores incidencias de acoso. Es cierto que no hubo variaciones en los niveles de ansiedad pre y post cambio educativo, pero la mayoría de los participantes en este estudio mostraron ansiedad clínicamente detectada antes y después de la transición. Los niños con autismo y WS mostraron mayores niveles de ansiedad en ambos momentos, pre y post, pero los que tenían WS se mostraron con mayor ansiedad que los autistas. En cuanto a los factores predictivos, se apreciaron algunas diferencias: en los autistas y en los niños con SD: las conductas de internalización mostraron asociación con altos niveles de ansiedad para el periodo pre de la transición. Pareció también que los niños con WS con mayores niveles de problemas sociales en la transición post mostraban mayor nivel de ansiedad.

Comentario: Estos resultados sugieren que la transición escolar se manifiesta como un tiempo de alta tensión ansiosa en los niños con diverso tipo de discapacidad, y que deberán ser atendidos con un apoyo especial durante la etapa de transición. Cómo manejar el acoso, cómo asentarse ante una situación nueva. No se pueden quedar solos, y será preciso atender a cada uno de manera individual dadas las diferencias entre uno y otro, y en los factores concurrentes del entorno.